¿Qué ciudad queremos?

Más del 50% de la población mundial vive hoy en zonas urbanas y se espera que en 2050 llegue a superar los dos tercios. En España esta cifra alcanza ya el 80% de la densidad urbana, cobrando cada vez un mayor protagonismo la ciudad.

Para conseguir el modelo de ciudad sostenible que todos deseamos, el urbanismo tiene que superar una serie de retos tanto económicos como sociales. En este sentido, el Gobierno ha impulsado una Agenda Urbana con un Decálogo de Objetivos Estratégicos, cuyo cumplimiento convertirá a las ciudades en más humanas, habitables y accesibles.

Los edificios residenciales son responsables del 40% de las emisiones contaminantes a la atmósfera

¿Qué ciudad queremos? Desde las distintas profesiones y las administraciones públicas tenemos que intervenir en el cumplimiento de esta Agenda Urbana. Para ello tres son los puntos que entran en contacto con la Administración de Fincas de forma más directa y sobre los que, a mi entender, se debe actuar con urgencia: la calidad del aire, la accesibilidad universal y la presión de la actividad turística.

Los edificios residenciales son responsables del 40% de las emisiones contaminantes a la atmósfera. En este sentido y para mejorar la calidad del aire, es necesario una actuación conjunta entre las Administraciones y los particulares, que en su mayor parte habitan en comunidades de propietarios.

De todos es conocida la dificultad en la toma de acuerdos que facilite, por ejemplo, la sustitución de calderas de carbón o gasóleo; por eso los planes públicos deben ir dirigidos a facilitar su financiación, vía que son más sostenibles que las publicitadas líneas de subvención.

Conseguir que la ciudad sea totalmente accesible también obliga a una coordinación entre las distintas Administraciones y entidades privadas, con la participación de los principales agentes que intervienen en el proceso de intervención en la eliminación de barreras arquitectónicas, como son los Administradores de Fincas y los Arquitectos Técnicos.

Por último, para dotar de impulso y favorecer la economía es preciso corregir algunos de los planeamientos urbanos que van a contracorriente de esa habitabilidad tan demandada. Hablamos de los pisos turísticos y la presión que está generando en las comunidades de propietarios. Hay que generar modelos donde exista un equilibrio que no afecte al precio de la vivienda ni a la vida cotidiana del residente, actualmente trastocado por la existencia de viviendas de uso turístico en edificios residenciales.

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