¿Es posible erradicar la pobreza energética?

Erradicar la pobreza energética es posible, sí. Aunque vivimos en una sociedad que tiene crecientes niveles de desigualdad y parte de la población es muy vulnerable, acabar con la pobreza energética como fenómeno separado al de la pobreza en general, es posible.

La pobreza energética es una realidad que tiene consecuencias muy diversas en una gran parte de la población, no sólo en la que está considerada en situación de pobreza y exclusión social, para los que las dificultades respecto a la energía son compartidas con otros suministros básicos como el agua o la alimentación y hacen falta soluciones integrales.

Acabar con la pobreza es uno de los Objetivos del Milenio y nos plantea un desafío a todo el planeta que puede tener solución, pero que sin duda será un camino empedrado. Sin embargo, dadas las particularidades del problema de la pobreza energética, considero que acabar con ella es posible, y lo es por varias razones, que nacen a través de un análisis de las causas que hacen a un hogar agravar su situación de vulnerabilidad energética.

Causas que pueden agravar la situación

Por un lado, las economías familiares. Aunque es el factor sobre el que tenemos menos control (todos queremos que la economía mejore), lo cierto es que las cifras macroeconómicas como la tasa de variación interanual del PIB indican que llevamos en números positivos desde 2014, por lo que, aunque su reflejo en la microeconomía de las familias es tardío, se vislumbra un escenario positivo a corto y medio plazo. Es decir, los hogares comienzan a disponer de ingresos superiores a los de los años pasados, por lo que su vulnerabilidad podrá verse reducida, gracias a que podrán tomar decisiones de gasto contando con ingresos familiares superiores.

En segundo lugar, deberíamos ir a la cuestión de los precios de la energía a los que nos enfrentamos. Aunque los datos existentes sobre la evolución de los precios de dos de los suministros principales no son muy alentadores (de 2006-2016 España fue el primer y el tercer Estado miembro de la UE28 con mayor incremento en los precios del gas natural y la electricidad, respectivamente), la transición energética hacia un modelo basado en energías renovables, con una mayor penetración del autoconsumo y con unos mercados de la energía transparentes y justos, apuntan a un escenario futuro alentador al menos en las próximas décadas.

Previsiones como las realizadas en el informe Claves de la descarbonización del modelo energético en España (Monitor Deloitte, 2016) son optimistas al señalar como una de las ventajas de la descarbonización del sistema energético el  menor precio de la electricidad para el consumidor doméstico, con reducciones estimadas del 30% en 2030 y el 40% en 2050.

En tercer lugar, debemos poner el foco en nuestros edificios y viviendas. En España cubrir las necesidades de climatización supone, de media, en torno al 50% del consumo total de energía total que consumen los hogares. Dadas las características de nuestro parque inmobiliario existente, caracterizado por una baja eficiencia energética, tenemos la oportunidad de actuar en él, sobre todo, reduciendo su demanda de energía.

Cuanto menos dependiente hagamos a la ciudadanía de la energía que necesita en su hogar, menos vulnerable será ante posibles cambios en su situación económica o en los precios

Cuanto menos dependiente hagamos a la ciudadanía de la energía que necesita en su hogar, menos vulnerable será ante posibles cambios en su situación económica o en los precios. Existen ya experiencias que están permitiendo impulsar actuaciones integrales de mejora de la eficiencia energética en viviendas con colectivos vulnerables en ayuntamientos como Barcelona o Madrid y las administraciones públicas, tienen un reto inicial en el parque de vivienda social, donde habitan personas vulnerables. Esta, además es una solución para la raíz del problema.

Y reflexionando añadiría una cuarta razón. La formación, información y sensibilización de la ciudadanía en el uso de la energía doméstica, en todo lo que concierne a la gestión de sus contratos, tarifas, hábitos de consumo y adopción de medidas de eficiencia energética promoverá una sociedad empoderada, que tome decisiones informadas que contribuirán a reducir su vulnerabilidad frente a la pobreza energética.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

3 × dos =