El buen Administrador de Fincas tiene interiorizada la mediación

Por María Zorrilla, abogada y mediadora civil-mercantil

Tengo un amigo que es un magnífico Administrador de Fincas. Él no sabe que una de las características que le definen como el gran profesional que es deriva del hecho de estar mediando -quizás sin ser muy consciente, quizás porque su propia experiencia le ha llevado a ello- entre propietarios y comunidades, creando unos cauces de comunicación entre ellos, aportando soluciones y evitando en muchos casos que se llegue a un conflicto mayor.

Esta faceta del administrador, no tan reconocida ni tan visible, existe y es muy importante para la buena marcha de las comunidades de propietarios. Necesariamente ha de actuar con imparcialidad y neutralidad, ha de estar en permanente escucha activa, debe manejar los tiempos en las reuniones, actuar con templanza y hacer las preguntas adecuadas o correctas, que muchas veces son el detonante para poner en marcha la resolución efectiva y real de los conflictos.

Todas estas cualidades y técnicas son las que también se le piden a un mediador. De ningún modo administrador y mediador son figuras ajenas. Pueden ser una continuidad natural en un conflicto para aquellas situaciones o casos en los que o bien el conflicto alcanza una gran dimensión que escapa a su control o compromete la imparcialidad del administrador, o son temas judicializados que llevan a callejones sin salida.

Reivindico el papel importantísimo que en este sentido hacen los administradores de fincas, sin duda, a costa de su tiempo, con una implicación personal que les honra y que a los mediadores nos allana el camino. Cuando a nosotros nos llega el conflicto, los administradores muchas veces han sido capaces de crear el clima adecuado para que haya comunicación entre las personas en conflicto que les puede predisponer a intentar llegar a un acuerdo de mediación, evitando otras vías más arduas, caras y lentas.

En definitiva, los administradores de fincas serán el eslabón necesario para explicar brevemente en qué consiste la mediación como fase obligatoria previa a un procedimiento judicial -tal y como prevé el Anteproyecto de Ley de Impulso a la Mediación-, pero sobre todo son ya un eslabón más de la cadena de construcción de la Cultura de Paz que tanto se reivindica hoy día.

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