El Colegio de Administradores de Fincas y la defensa de los ciudadanos

 

En ocasiones, me he encontrado que en el foro donde suelo contestar como Administrador de Fincas hay propietarios que se quejan de presuntas actuaciones irregulares del profesional que les gestiona su comunidad y que cuando se propone, bien por un propietario o bien por el presidente de la comunidad, una queja ante el Colegio de Administradores de Fincas (CAFMadrid), éste no reacciona en tiempo forma y no defiende de forma taxativa los intereses de los propietarios (ciudadanos).

Quisiera con este artículo indicar a los ciudadanos que, si bien el Colegio tiene entre sus fines la defensa de los intereses colegiales, la crítica constructiva y la opinión ciudadana es un baremo excelente para seguir mejorando y democratizando nuestro Colegio, que no deja de ser una institución abierta a todos los ciudadanos de Madrid en el ámbito del Administración de Fincas.

La crítica constructiva y la opinión ciudadana es un baremo excelente para seguir mejorando y democratizando nuestro Colegio

Todos los miembros del Colegio, todos los Administradores de Fincas Colegiados, sabemos que, si el ciudadano no está con nosotros y nosotros con los ciudadanos, nuestro trabajo, nuestro colegio, nuestro propio futuro no tiene razón de ser. Somos y debemos ser una simbiosis entre el Colegio y el ciudadano.

Recuerdo hace algo menos de dos años que siempre en las primeras reuniones que tuvimos en la nueva Junta de Gobierno y en la Comisión de Comunicación, había una premisa dentro del CAFMadrid: “Debemos y tenemos que hacer llegar al ciudadano todo lo que hacemos por y para ellos”, porque uno de las deficiencias que se da en nuestro Colegio y en todos los colegios en general, es el desconocimiento que los ciudadanos tienen de la labor que se realiza en el mismo. Muchos ciudadanos piensan que somos un lobby que solo actúa en defensa de los intereses de los profesionales colegiados. Nada más lejos de la realidad.

Ciudad & Comunidad

El Colegio siempre ha estado presente con su opinión profesional, en las decisiones de los parlamentarios cuando se ha legislado sobre la Ley de Propiedad Horizontal en defensa de los intereses de los ciudadanos. Discute con aquellos poderes económicos sobre aquellas actuaciones que considera perjudican los servicios a los ciudadanos en diferentes materias que entran dentro de su ámbito; participa de una formación continuada a sus profesionales para que sus actuaciones sean acordes con el espíritu de la Ley e informa a través de los medios de comunicación tradicionales y digitales. Como ejemplo el blog Ciudad & Comunidad . Este blog acerca a los ciudadanos la actualidad, la opinión de diferentes expertos, la legislación sobre materias de la administración de fincas, etc.

La filosofía del Colegio es y debe ser el acercamiento de la información de forma continua al ciudadano.

Pero sin querer alejarnos del título de este artículo, la defensa del ciudadano, el Colegio pone a disposición del mismo una Comisión de Deontología. Sus secciones de Defensa y Disciplina tienen por objetivo ordenar la actividad de sus colegiados velando por la ética y la dignidad profesional y por una conciliación permanente entre los intereses sociales y los derechos de los ciudadanos. Además, independientemente del derecho civil y los tribunales de justicia, el propio Colegio tiene facultad disciplinaria para actuar sobre aquellos profesionales que no actuaran con la ética, la eficacia, la responsabilidad y la profesionalidad que su actuación como profesional merece.

Tengo la obligación de recordar que el Administrador de Fincas Colegiado está sujeto a un Código Deontológico y unos Estatutos que, en su título III, regulan el régimen disciplinario de las infracciones y sanciones. Que estas infracciones pueden ser muy graves, graves o leves y que sus sanciones podrían conllevar hasta la expulsión e inhabilitación permanente para el ejercicio de la profesión, en el ámbito territorial del Colegio.

Este párrafo anterior nos debe de llevar a pensar que el ejercicio de nuestra profesión como Administradores de Fincas Colegiados debe dar una mayor garantía al ciudadano para que soliciten siempre los servicios de un profesional colegiado.

Desde mi modesta opinión, estamos dando respuesta para hacer cada día un Colegio más cercano y más ecuánime a los intereses de los profesionales y a los intereses de los ciudadanos. No obstante, el CAFMadrid seguirá mejorando cada día las relaciones con los ciudadanos y animo a los mismos para que participen día a día en las labores del Colegio, bien a través de sus profesionales o bien directamente, si las circunstancias lo requieren.

 

 

Un comentario en “El Colegio de Administradores de Fincas y la defensa de los ciudadanos

  1. Cierto apreciado Miguel. Siempre he creído que, al margen de los esfuerzos de los Colegios Profesionales de Administradores de Fincas por acercarse ( casi pegarse) a los problemas de nuestros clientes, concurre al mismo tiempo un mal muy español. Me explico. Si uno lee los comentarios de presidentes o vecinos en algunos foros sobre el comportamiento casi mafioso de sus Administradores, llega a la conclusión siguiente: nos quejamos, pero no donde debemos. Si hiciesemos un sondeo entre las Comunidades de Propietarios preguntándoles si ante un comportamiento doloso o negligente de su Administrador ¿ Han interpuesto una queja ante el Colegio? ¿ Saben que existe un Código Deontológico muy estricto para evitar actos reprobables de los Administradores ? En suma: ¿ Se quejan Uds ? Yo diría que no. Pasa como con los restaurantes u otro tipo de empresas. Todos sabemos que existe un Libro de Reclamaciones ¿ Lo hacemos ? Sospecho que no. Y el argumento para no hacerlo es falso e injusto: “Total, no van a hacer nada, se tapan entre ellos “. No es así con el Colegio de Administradores, les animo a que lo hagan ¿ Y por qué ? Por algo de elemental justicia: No pagaremos nosotros las tropelías cometidas por otros que a saber si son Administradores Colegiados, pero que al ejercer como tal, “queman ” a los demás. Quéjense cuando proceda. Es lo que se hace en los países desarrollados, pero no lo haga en el bar junto a su amigo tomando un café. Porque ni resuelve el problema y además emite un juicio de valor que afecta a la buena imagen de la gente honrada.

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