La certificación energética cumple cinco años

Por Arantxa Castaño, periodista

Al cumplirse cinco años de la entrada en vigor de la normativa que establece la obligatoriedad de la certificación energética para edificios, la plataforma Certicalia ha publicado un balance de las más de 55.000 solicitudes gestionadas en todo el territorio nacional.

En sintonía con los datos ofrecidos el pasado diciembre por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la empresa asegura que cerca de la mitad de los inmuebles de antigua construcción en España “solo” ha obtenido la calificación energética E, quedándose a cuatro puestos del sobresaliente.

Cerca de la mitad de los inmuebles de antigua construcción en España “solo” ha obtenido la calificación energética E

En la escala que va de la A (muy eficiente) a la G (muy deficiente), E es la calificación más frecuente en la mayoría de las comunidades autónomas (47,50 % de los edificios), seguida por la G (24,90 %) y la F (13,52 %). Según el IDAE, la Comunidad de Madrid mejora estas marcas, puesto que en torno a un 55 % de sus edificios preexistentes han recibido esta calificación tanto en emisiones como en consumo.

Los datos de Certicalia son demoledores respecto a la atribución de la calificación A en edificios antiguos: solo cuatro entre Madrid y Cataluña. Algo más abundantes las calificaciones B: 36 en Aragón, Cataluña, Madrid, Galicia y Andalucía. En el otro extremo están las islas, que poseen el mayor número de viviendas calificadas con una G. Esto se debe, según la plataforma, a que fuera de la península no se usa el gas natural y el sistema penaliza las instalaciones eléctricas.

¿Cuál es la tendencia en España?

Para el CEO y cofundador de Certicalia, Diego Lasaosa, estos datos son coherentes con una normativa que favorecía la construcción poco eficiente. “La tendencia mejorará en España al empezar a certificarse inmuebles construidos bajo el nuevo Código Técnico de la Edificación, más orientado al ahorro energético”, asegura este experto.

El IDAE confirma la transformación del parque edificatorio desde 2006, año de entrada en vigor de esta normativa. Según su último informe, de los 2.135 inmuebles de nueva construcción certificados en la Comunidad de Madrid, 1.905 han recibido en relación con las emisiones las calificaciones A, B y C, solo uno la F y ninguno la G. La calificación E, que domina en edificios preexistentes, es apenas testimonial en este listado (45 edificios).

La tendencia mejorará al empezar a certificarse inmuebles construidos bajo el nuevo Código Técnico de la Edificación, más orientado al ahorro energético

En el avance hacia las mejores calificaciones, las recomendaciones más habituales realizadas por los expertos de Certicalia son rehabilitar instalaciones térmicas, la envolvente del edificio, las ventanas, balcones y lucernarios y los puentes térmicos. En este sentido, proponen mejoras como el cambio de ventanas, la sustitución de la instalación de calefacción y agua caliente sanitaria, la mejora del sellado de ventanas, la adición de aislantes interiores, la instalación de equipos mixtos de calefacción y agua caliente sanitaria, la mejora del aislamiento en cajas de persianas o la colocación de toldos.

¿Cuánto ahorra un sobresaliente en eficiencia?

Para GMS Arquitectura, obtener una calificación D o E supone aprobar dentro de la valoración establecida como vivienda sostenible, mientras que una F o una G implica que la vivienda gasta por encima de la media y requiere una intervención para ser medianamente sostenible o incluso superar el examen con nota. Tener una vivienda calificada con A, B o C  implica ahorro y una importante ventaja competitiva para alquilar o vender.

Tomando como referencia el gasto medio de una vivienda española en suministros, que estaría en torno a los 60 euros al mes, este estudio de arquitectos estima que viviendas calificadas con A, B y C gastarían por debajo de la media, con 35, 45 y 55 euros, respectivamente; D y E, las calificaciones más frecuentes en el parque inmobiliario español, estarían en torno a la media y  F y G, con 75 y más de 80 euros, respectivamente, muy por encima de esta.

Ampliando esta estimación al gasto medio anual en calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, que en España ronda los 735 euros para una vivienda tipo E, las calificaciones A y B rondarían los 280 euros, la C unos 360 y la D 465. F y G pagarían, respectivamente, 1.000 y 1.500 euros, doblando la media del país.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos × cuatro =