Cómo asegurar las instalaciones comunes de una comunidad para actividades veraniegas

Por Diego S. Bahamonde. Asesor Seguros CAFMadrid

Desde el final del estado de alarma se ha producido un importante incremento del valor o uso de las zonas comunes en las comunidades de propietarios para la realización de actividades, clases e incluso fiestas infantiles.

Este incremento del aprovechamiento genera nuevas dudas sobre la responsabilidad de la comunidad ante siniestros o daños en las zonas comunes.

El primer punto que como administradores de fincas debemos tener en cuenta es la correcta descripción, declaración y, por tanto, aseguramiento de los espacios e instalaciones comunes. Así, no es lo mismo declarar una sala comunitaria para juntas, que un gimnasio con máquinas e instalaciones como espalderas.

La correcta declaración pasa por un inventario de instalaciones, declaración del uso y la correcta medición de estos. Catastro no siempre aporta una información fiable o actualizada, siendo indispensable la revisión de la póliza de seguros emitida por parte del administrador, corredor de seguros o presidente de la comunidad.

Con los pasos anteriores correctamente revisados deberemos cuantificar la posible Responsabilidad Civil, teniendo en cuenta los nuevos baremos en caso de accidente que hacen que una póliza emitida hace 10 años con 150.000€ o 300.000€ de capital de R.C sea totalmente insuficiente.

Hoy en día se recomiendan capitales mínimos de 1.000.000€ para la R.C y el límite máximo por victima que nos permita la aseguradora; no podemos obviar un dato tan importante y fijarnos únicamente en el capital total.

Es decir, una póliza con 1.000.000€ para R.C y máximo 150.000€ por víctima sería asumir una prima más elevada para una cobertura escasa.

Con nuestra póliza en vigor, correctamente descrita y asegurada, la comunidad decide celebrar el inicio del verano con la instalación de un castillo hinchable para los más pequeños y clases de yoga o natación para los más mayores, por supuesto confiada en el correcto aseguramiento de su comunidad gestionada por un Administrador de Fincas Colegiado y el apoyo de un corredor de seguros especializado.

Con una cobertura escasa la comunidad estaría asumiendo riesgos no amparados en la póliza, así como posibles daños a la propiedad en el uso o instalación que no solo estarían excluidos, sino que incluso en casos como el castillo hinchable podrían suponer una agravación del riesgo.

Para cualquier actividad anómala o no incluida en póliza debemos contratar siempre empresas profesionales y solventes que puedan presentar copia de las condiciones particulares, especiales y generales de la póliza. También que puedan verificar que dispone de cobertura para la actividad a desarrollar en la comunidad incluida la instalación de cualquier infraestructura, por supuesto acompañado de recibo o certificado de esta que nos garantice que la póliza se encuentra en vigor.

La relación entre la comunidad y empresa debe quedar siempre plasmada, ya que será la prueba ante posibles siniestros y reduciría la responsabilidad de la comunidad por la cesión de espacios.

No pedir documentación o certificados a las empresas no reduce o facilita la contratación, sino que a la larga compromete el riesgo de la comunidad y por tanto su solvencia, generando importantes perjuicios económicos y de tiempo en su gestión.

 

 

 

 

 

 

 

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