Así funciona la calefacción central basada en la bomba de calor y aerotermia

Por Antonio Ocaña. Ingeniero industrial

Mejorar la sostenibilidad de los edificios residenciales es una prioridad para poder alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

El sector residencial será clave para lograrlo, y más concretamente los sistemas de calefacción y climatización, en los que tendremos que desprendernos del uso de combustibles fósiles, pasando a una inminente electrificación de los edificios y aumento del uso de energías renovables.

Una de las energías que ya ha empezado a cobrar especial protagonismo es la energía aerotérmica. Se denomina así a la energía térmica que una bomba de calor extrae del aire ambiente. A diferencia de la bomba de calor tradicional, se considera energía renovable por su alta eficiencia y elevado rendimiento, con un coeficiente de rendimiento (COP) muy alto, en torno al 4 o 5, es decir, por cada kWh eléctrico consumido el equipo puede producir unos 4-5 kWh térmicos.

Las bombas de calor aerotérmicas son cada vez más frecuentes en edificios de nueva construcción de consumo de energía casi nulo, ya que suministran tanto calefacción en invierno como frío en verano, combinadas en el interior de las viviendas con equipos terminales de baja temperatura como suelo radiante o fancoils y a nivel exterior con paneles solares fotovoltaicos, que producen la electricidad con la que funcionan los equipos de aerotermia. También funcionan a mayor temperatura que la bomba de calor tradicional con lo que pueden funcionar con radiadores como elementos terminales, muy habituales en edificios ya construidos, si bien se debe aconsejar estrategias de funcionamiento adecuadas. Entre otras, establecer temperaturas de confort más estables las 24 horas del día o mantener, en algún caso, la instalación existente como back-up por si se necesita un apoyo extra si se registrase una demanda inusualmente alta del servicio de calefacción por temperaturas muy extremas.

Aplicaciones de la bomba de calor. Foto: AFEC.

La alta eficiencia de las bombas de calor de aerotermia hace que la factura mensual se reduzca de forma considerable, aunque el precio del kWh eléctrico sea más caro que el kWh de gas.  Y, a pesar de que la inversión pueda ser algo más costosa, los ahorros a largo plazo y los retornos de inversión la hacen más atractiva que cualquier otra alternativa.

Las ayudas estatales recientemente publicadas en el Programa PREE, de Rehabilitación Energética de Edificios, ya solo incentivan el cambio a sistemas de calefacción o climatización basados en energías renovables, no subvenciona combustibles fósiles como el gas, y en este Programa, la Comunidad de Madrid excluye la biomasa como subvencionable en las ciudades de más de 10.000 habitantes.

Gracias a las ayudas y subvenciones, que suponen entre el 35 y el 45% de la actuación, y una cómoda financiación se consigue una nueva instalación de alta eficiencia y sostenible sin necesidad de hacer derramas, incluso con ahorros desde el primer momento.

Los elevados ahorros energéticos, que pueden alcanzar hasta el 70%, reducen las emisiones de CO2, lo que mejora la calificación energética del edificio y, además, lo revaloriza.

Para instalar una bomba de calor aerotérmica el edificio debe disponer de un espacio al aire libre, tal como la azotea o patio interior y debemos asegurarnos de que se cuenta con la potencia de acometida eléctrica necesaria.

El mantenimiento de las bombas de calor de aerotermia es sencillo. No obstante, conviene ir más allá del ‘mantenimiento tradicional’ y apostar por una gestión energética integral de todo el sistema.

 

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